sábado, 19 de abril de 2014
martes, 11 de febrero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
Las culpas preguntan por una bendición
Por Julio Ricardo Castaño Rueda
Sociedad Mariológica Colombiana
La
faena de llevar amigos al Santuario de Nuestra Señora del Rosario de
Chiquinquirá a veces requiere de la paciencia del santo Job. Incredulidad,
curiosidad, incertidumbre, disculpas, penas, dudas, miserias y el arsenal del
pecado, reacio a la limpieza aumenta sus conjuros. Variadas conductas se
imponen entre la planificación y el desplazamiento.
Algunos
ridiculizan la historia. Profanan con sus comentarios ácidos la dimensión
eterna del santuario. Unos pocos piensan que van a quedar al descubierto sus
fechorías morales y los menos entendidos aseguran que la peregrinación es un
ritual folclórico.
Los
mohines de cada rostro marcan el derrotero de sus cuitas. El alma cerrera
encuentra una oportunidad para desbocar sus tremendos secretos. El miedo íntimo
a un Dios Omnipotente sigue siendo una constante terrible en el trasegar hacia
el momento de la absolución.
En
algún paso el peregrino prefiere volver al turismo religioso por comodidad.
Pregunta por el estilo arquitectónico de la basílica o piensa en el mejor
ángulo para la fotografía. Es la forma correcta de evadir el sendero que
conduce hacia la reconciliación en el confesionario. Existe una aversión al
sacramento del perdón. La excusa, es por lo general, un sofisma desgastado por
la charlatanería callejera. “Yo no me confieso ante otro más pecador que yo”.
La retahíla contra el cura es parte de un libreto escrito por el demonio.
La
prudencia ordena una catequesis urgente y sin tregua contra el rubor de señalar
la vía. Si no creen en el palabra del Creador por lo menos deberían aceptar las
recomendaciones de un veterano en caídas. Quizás se logre algo de convencimiento.
Las variables pasan por una encantadora cifra de buenas charlas para evadir la
situación.
Una
mujer, pensaba indignada, y así lo expresó que se le estaba quitando su derecho
a ser feliz. Su dicha consistía en
romper el sexto mandamiento en su cama. Le preocupaba ser tildada de
casquisuelta. En el fondo tenía un pacto con su cuerpo. Satisfacer sus deseos a
escondidas de cualquier tipo de regla moral era parte de su libertad
independiente. Confesar era algo inaudito. Su placer, era su tesoro. Posesión
que no podría ser arrojada de su ser ni arrebata por una bendición. En
síntesis, no tenía porque pedir perdón.
En
contraste, un romero pudo desnudar su corazón de prostituta bajo el impulso de
una necesidad más valiente. Se fustigó el interior con un látigo de
arrepentimientos. Lacerado se arrodilló ante la ventanilla y se desahogó
profundamente. Hincado de rodillas sus miembros encalambrados necesitaron de
ayuda para colocarse de pie.
Los
infractores y la Virgen
tienen un encuentro de imanes. Los primeros tienen necesidad de su intercesión
para poder explicar y repetir que son de barro. Ella, madre amantísima, se
desborda en lágrimas de alegría que los ángeles riegan sobre cada pesar hasta
hacer brotar una indulgencia. Las faltas, tanto tiempo guardadas bajo el amparo
de un olvido programado para no acceder al arrepentimiento, emergen silentes.
Momento
cumbre. El hombre se derrite frente al altar. La renovación del individuo comienza por aceptar su fragilidad.
Nada lo cubre. Los títulos de fuerzas académicas, los logros aventureros, el
dinero por millones, las posiciones sociales encumbradas y las defensas
agudísimas del intelecto humano caen al compás de una serenata de alivios. Solo
ante la inmensidad de su nada, el penitente busca el refugio maternal.
Sublime instante. El grito celestial se escucha por
los confines del universo. “…Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el
cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no
necesitan arrepentimiento…” (Lucas 15, 10).
El
intento comunitario se enredó en cualquier pretexto y la marcha continuó su
distancia del Altísimo vivo.
Vuelve
de atrás algún compadre desconcertado. Se acerca misterioso. Guarda en su
mochila compañera una botella de ron adulterado, bebida de bucaneros. Su conversación
es distinta. No quiere un sacerdote sino una explicación a su romance. Pasó por
su existencia una curvatura hecha mujer. Desde entonces la cacería del problema
se incrementó. El sujeto se sintió con la obligación suprema de conquistar a lo
inalcanzable. Tartamudeó, exprimió la las endorfinas y preparó su plan
explosivo. Objetivo: la mujer, su hermosura, su intimidad, su afecto.
La
barrera de las circunstancias se imponía. El consejo de la sabiduría popular
dictaminó: “Las casadas ni crudas ni asadas”. La respuesta del solitario don
Juan fue: “Necesito una amante”. No consultó a su conciencia ni al camarada de
antaño. Simplemente era un estratega en busca de la lid perfecta. Soñó con los laureles
del triunfo sobre la hamaca montañera.
Las
semanas del libertinaje se chocaron contra el muro femenino de: “estoy casada,
pero hablemos”. Vaya paradoja. El
cerebro se le desquició. Desde ese momento talentos y riquezas se invirtieron
en descifrar el porqué le dijo “hablemos”. Si la estulticia tuviera un monumento
este sitio quedaría en la incertidumbre ingenua de ese enamorado.
La
voz del romance canalla se aniquiló en los argumentos poderosos del amor
adolescente. El sentimiento se transformó en un constructor de utopías. La
idolatría se derritió ante el pequeño tótem en que se convirtió la casada.
Y
la desgracia feliz apareció. Resulta que la señora lo encontró fascinante,
culto, seductor, varonil y en un susurro condenatorio le confesó: Somos almas
gemelas arrebatadas de su base por un yerro de juventud.
Ya
no hubo talanquera ni barranco que los trancara.
El asunto tenebroso es una victoria cotidiana. “…Mire,
pasa que
ya llevo cinco años a escondidas… Y bueno quisiera saber si la Patrona me puede ayudar…” La
respuesta es una sola: Misericordia.
El
hecho es un atentado flagrante, y lo condenó a la clandestinidad. El buen
amante, la convirtió en su deidad particular. Dependía emocional del rato de
gozo carnal. Explotó en un carnaval de ilusiones sosegadas bajo el chorro de
licor. Los cómplices les prestaron moneda, vehículo, apartamento, lugares y
disculpas.
Ebrios
de sensaciones, borrachos de lujuria, y atormentados por esa tristeza fatal,
tesoro sin mérito, se sometieron a la dicha contundente que los tuvo amanecidos:
son lo prohibido. Luchan en franca derrota. Se desbordaron y se esclavizaron
sin tregua.
¿Dónde
está la salida? El cinismo mordaz los arropó bajo sus sofismas descarados. Nada
pudo separar la dulzura desastrosa de esa miel envenenada. Fueron prisioneros
encadenados a una lejanía agonizante. Inventaron recuerdos para escribirlos en
letras que hicieron sangrar a los árboles. Las iniciales convictas dejaron su
impronta en las cortezas de los ocales. La condición pasó su citación de cobro.
Ella, la buena dama resultó embarazada de su legítimo esposo. Ella, en su sacra
sabiduría señorial, decidió volver a reedificar la luna de miel en su hogar
inmaculado. Un rato de lágrimas potentes
se apoderó de la tarde barrial. Los cuerpos saciados se despidieron fusilados.
Ella compungida hizo borrón en un santiamén. Hasta nunca, porque la falsa
deidad devoró implacable los años de combate tras las líneas maritales.
Él
aún liba. La botella despreocupada guardó sus líquidas emociones. El mancebo tejió
su desventura en la puerta del templo tutelar donde intentó negociar si valía
la pena el olvido o podía seguir amándola en suicida terquedad. Entonces se dio
cuenta que sólo quería preguntarle a la Santísima Virgen
María, si todavía tenía un manto para abrigar su corazón desvencijado.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
aguinaldo paraco
Los vecinos del barrio de Huecotá, General Pinochet, invitan a la
gente decente para darle un regalo civilizado a Bogotá. La mayoría piensa que
una motosierra marca “Retro” estaría bien. ¿Usted que opina?
sábado, 12 de octubre de 2013
El triunfo del fracaso
Nuevamente suena el himno del surco de dolores. Nuevamente la cultura mediática impone el fracaso moral como la norma elite del folclor nacional. El empate prepagado con Chile sólo anuncia la debacle mundial en Brasil 2014… Otra vez, el pueblo de los tarmanganis ebrios celebró el triunfo de la mediocridad.
Contrasta ese comportamiento propio del paleolítico inferior con las conductas civilizadas. Ejemplo: el 10 de junio de 1990, la selección de fútbol de Alemania Federal le ganaba 4-1 a Yugoslavia. En la banca el técnico, Franz Anton Beckenbauer (El Káiser) vociferaba contra sus jugadores una madreada de teutónico lenguaje por no tener el marcador a favor 5-1. El resultado motivante de la disciplina germana desembocó en una Alemania coronada como Campeón Mundial.
Pero pierdo el tiempo con este país amnésico y embrutecido porque los efectos secundarios del lúpulo caliente los tiene atrofiados. Jamás entenderá la semántica de la palabra victoria. Y lo que es peor en estos días de euforia calentana, las gentes humildes del primer mundo ganan el premio Nobel en un silencio casi apostólico… Total el fracaso mundial los espera para coronarlos en Brasil como el hazmerreír del continente amazónico.
Contrasta ese comportamiento propio del paleolítico inferior con las conductas civilizadas. Ejemplo: el 10 de junio de 1990, la selección de fútbol de Alemania Federal le ganaba 4-1 a Yugoslavia. En la banca el técnico, Franz Anton Beckenbauer (El Káiser) vociferaba contra sus jugadores una madreada de teutónico lenguaje por no tener el marcador a favor 5-1. El resultado motivante de la disciplina germana desembocó en una Alemania coronada como Campeón Mundial.
Pero pierdo el tiempo con este país amnésico y embrutecido porque los efectos secundarios del lúpulo caliente los tiene atrofiados. Jamás entenderá la semántica de la palabra victoria. Y lo que es peor en estos días de euforia calentana, las gentes humildes del primer mundo ganan el premio Nobel en un silencio casi apostólico… Total el fracaso mundial los espera para coronarlos en Brasil como el hazmerreír del continente amazónico.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
El optimismo deprimente
Las
cosas del País del Nunca Jamás están de rechupete. Ya son campeones del Mundial
de Fútbol 2014. Ya viven el posconflicto.
Las
Farc, las Bacrim y los Paracos ya oficiaron sus votos perpetuos como hermanitas
de la caridad. La pujante industria agrícola ya inunda los TLC con sus frutos.
Ya el precio de las esmeraldas regula el mercado minero mundial. Además, la Costa de Mosquitos, los
Monjes y Panamá más los lotes baldíos de las selvas brasileñas, peruanas y
ecuatorianas ya está bajo el dominio del pabellón tricolor…
Total nada de que preocuparse porque sólo queda una
opción: reelegir el desastre. Es más ni siquiera hay que llamar al colombiano
de todos los tiempos. Basta con ensayar el himno triunfal nacional: “nos
faltaron los cinco centavitos para el pesito”.
Colombia, la patria de la mentira, hiede a elecciones…
martes, 25 de junio de 2013
El país desguarambilado y la televisión prepagada
The History Channel se anotó su primer falso positivo con la elección del señor Álvaro Uribe Vélez como el “gran colombiano”. Esa torta mediática no se la traga ni José Obdulio porque la banalidad lo intoxica.
Sin embargo, la subasta informativa, gestada por los negociantes del fraude, abrió una ventana a la esperanza. El ventarrón de la fanfarronería oreó el rincón de los mitos resabiados. De ese nauseabundo vértice de las democracias calentanas se expulsó a tres gigantes del fracaso mundial.
1. Se libró a Farsolandia del fantasma, adultero y entelerido, del mantuano Simón Bolívar. Ese sujeto se salvó de una solfa bogotana, el 25 de septiembre de 1828, gracias a los escandalosos aspavientos de su concubina quiteña. El caraqueño pudo huir y refugiarse en un pestilente caño urbano donde se encontró así mismo. Los rufianes de levita iban a coserlo apuñaladas por déspota, pero los conspiradores fallaron porque perder es una conducta integral del gen recesivo de la raza vencida. Entonces, la alimaña se encuevó entre los escritos de los amanuenses del sofisma.
Lo fantástico del asunto es que la desmemoriada amnesia nacional recordó, por algún fenómeno de sinapsis inhibitoria, que en su desvencijado sistema de almacenamiento de identidad había un efímero dato manchado de patria y al Longanizo lo cambiaron por una Pola. El sonido a lúpulo, que enajena a los zorreros, dignificó a doña Policarpa Salavarrieta, un hembra con ovarios de bronce y apodo de cerveza. Buen punto.
2. Farsolandia renunció a sentir esa insípida petulancia corroncha y lobísima por el cubano-mexicano autor de un Siglo de aislamiento. El arlequín de Aracataca, en una conspiración caprichosa del mundo premamerto, se ganó un premio Nobel en una rifa contra Borges. Por fin, este país analfabeto, cuyo mayor índice de lectura no alcanza a unas cuantas fotocopias prestadas por año, entendió que era un pecado intelectual sentirse orgulloso de tener a García Márquez entre el Censo Nacional Electoral.
Y al cierre Farsolandia comprendió que don Manuel Elkin, el vendedor de una vacuna para engordar a las parasitarias moscas Anopheles, no es un personaje digno del aplauso embelequero.
“…Entre 700.000 y 2,7 millones de personas mueren al año por causa de la malaria, de los cuales más del 75 % son niños en zonas endémicas de África. Asimismo, causa unos 400–900 millones de casos de fiebre aguda al año en la población infantil (menores de 5 años) en dichas zonas.
En mayo de 2007, la Asamblea Mundial de la Salud decidió conmemorar el 25 de abril el Día Mundial del Paludismo por cuenta de Patarroyo…” Esto según el oráculo del siglo XXI, mejor conocida en los bajos fondos académicos del copypage como doña Wikipedia, la amante del doctor Google.
En síntesis, sólo resta esperar la convocatoria uribista para una actividad pedestre (patoneada) en acción de gracias al indio amazónico por los favores recibidos. Es decir que la pecueca, made in China, se prepara para elevarle un pedestal a las mentiras de la gran Farsolandia madre de Simón, El Bobito, y nieta de la pobre viejecita.
viernes, 17 de mayo de 2013
martes, 15 de enero de 2013
La cruz de san Andrés II
“Pueblo indolente Cuan diversa sería hoy
vuestra suerte, si conocieseis el precio de la libertad. Ved que aunque mujer y
joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más”.
La
sentencia de Policarpa Salavarrieta, vociferada en el incómodo banquillo del
paredón (14 de noviembre de 1817), se reactivó 195 años después en otro mes de
patíbulos…
Sacrificio
inútil y femenino porque el himno a la mentira se escribió en julio de 1810
cuando este circo, provincial y colonial, arrebatado por el tedio de los
mayorales, interpuso un bochinche de tienda esquinera, en un motín de
verduleras. La Historia
lo abandonó y su noviciado de juerga libertina sirvió para despertar la locura
de los crápulas.
Infortunadamente,
los sacros patíbulos del benemérito marqués de La Puerta , don Pablo Morillo y
Morillo, no alcanzaron para cercenar la totalidad de la gangrena pestilente de
las criollas altezas serenísimas El delito imperdonable del bienaventurado
Pacificador fue dejar la semilla delatora de la vergüenza. La peste opaca de
las conciencias viles inoculó la inacabable lepra de los gamonales corruptos
que cabalgan sobre una mula resabiada, de peladuras masoquistas, llamada “bolombia”.
Sin
embargo, la herencia de las capitulaciones prepago, en el catre de campaña del
Teniente General, dejó su estela de boñiga institucional. Por ese motivo, no
queda más que unas preguntas sobre facturadas para Farsolandia, La Vendedora de Fronteras.
¿Desde
cuándo la soberanía de la Patria
se juega en un garito, al azar del capricho licencioso de las rameras
holandesas?
Pues desde el día en
que los prohombres de la decadencia desmembraron los potreros de la Gran Colombia para
lotearlos al retozo lascivo de los tiranuelos tropicales, dueños de las fincas
bananeras y sus democracias depravadas.
¿Por
qué una gavilla de piratas, germen ruin del vicio delictivo, deshonran el
pundonor nacional con sus improntas de galeotes?
Porque la palabra
dignidad fue feriada al mejor postor, por los mercaderes de la traición, en un
carnaval de rufianes.
¿Por
qué la pandilla de forajidos, fichada con el alias de Corte Internacional de
Justicia, mutiló el atlas de la geografía isleña con sevicia de tirano
sicótico?
Porque esos
malandrines usan las enciclopedias del Tercer Mundo como papel higiénico. Ellos
babean condicionados por el chasquido de la prebenda.
¿Desde
cuándo un saboteador extremista, con alma de hiena y banda presidencial de
expresidiario, aúlla sobre Colombia?
Desde diciembre de
1814 cuando el mantuano de apellido Bolívar en complicidad con los malhechores
del Congreso, (los mismos criminales que
financiaron la guerra civil de 1812) se tomó a Bogotá para saquearla y
despilfarrar el botín en la fracasada toma de Cartagena de Indias, otra genialidad
de don Simón, El Bobito de América.
¿Por
qué el pueblo, alebrestado por la furia de sus males, no está desembarcando
tropas en la costa de Mosquitia?
Porque las piraguas
están embargadas por un juez promiscuo que las incauto en un “falso positivo”
contra el narcotráfico desde Nicaragua. En Colombia todo lo que se hace bien
está mal.
¿Dónde
están los mamertos, embrutecidos por la inmundicia comunista, que no salen a
patrocinar marchas contra la bárbara invasión del intruso?
Ellos en lo de siempre.
Sometidos por el oprobioso yugo de los lisiados morales. Esa caterva de bestias
rumiantes, de marxismo y marihuana, sudan para apoyar la traba cubana bajo el
apego servil al bluyín y a la
Coca-cola .
¿Qué
opinan los terroristas de las Farc del otro fanático chantajista en competencia
por desmembrar el país?
Así como el camarada Tirofijo
desyerbó la manigua del Caguán para sembrarla de coca y exportarla, pues del
mismo modo el comandante Ortega está en su derecho revolucionario de saquear el
archipiélago, robarse el petróleo y vendérselo al patrón gringo para que no los
vuelva a invadir con su progreso. Patria o Muerte, compañero.
¿Por
qué las fronteras marítimas se defienden con la babaza del poder ejecutivo en
un hotel isleño?
La respuesta adecuada
es: Escena intelectual. Impetuosa verbosidad de culto iniciado en el ritual de
la mentira.
¿Por
qué ciertos apátridas llaman “sabio” el fallo de un perverso limbo jurídico,
desgarrado con artera precisión de carniceros carroñeros?
Porque la genuflexión
de los reptiles se nutre de la escoria del soborno en un adulterio vulgar con el
abyecto sayón extranjero. Crepúsculo de infamias temblorosas.
¿Por
qué el apellido Holguín es el patrocinador oficial del desmembramiento del territorio colombiano? (Cf. Fady
Ortiz Roca. “El linaje de la Canciller Holguín ”. El Isleño.com. Agosto 19 de 2012).
Porque la tradición del fraude es un
bien heredable.
martes, 20 de noviembre de 2012
La Cruz de san Andrés
Felicitaciones, Farsolandia. Otra vez te emascularon.
El archipiélago de San Andrés no tiene “ni cara ni agua”. Es decir Nicaragua. No tiene cara para la vergüenza ni agua donde pescar algo de dignidad.
El charco robado duele no por la inmensa pérdida territorial tan tradicional en estos meses de noviembre (Panamá, Los monjes y el mar Caribe) sino por los apaches involucrados en el asalto. El primer filibustero es un terrorista fichado como Daniel Ortega y los segundos son los proxenetas de la llamada zona roja the lights, en la corruptible Holanda, país bajo.
Sólo en una sucursal del aquel gran burdel ubicado en la Haya, repleto de efluvios nauseabundos a cocaína se podría diseñar una canallada corrompida por el soborno ineluctable de la herencia de lo vil. La decadencia moral elevó su grito de victoria sobre el escándalo de los vicios, el atraco en gavilla de malhechores.
Los bandoleros no estuvieron solos. La clase dirigente de la Colombia castrada, con su inmensa capacidad para reptar ante la imagen voluptuosa de la ramera extranjera, se arrodilló para implorar la degollina de manos de sus verdugos foráneos.
Sin embargo, lo que duele con salvaje rabia bogotana es el contubernio entre los descendientes de los piratas holandeses y el ladrón comunista.
Ignominia inmutable, Inconsolable tortura de insuperable tragedia.
Esa vaina no se le puede perdonar a Farsolandia porque en un par de semanas estará ebria de vinos navideños, juergas de chance y bacanales tipo Melgar. Se saciará de juramentos y alucinaciones lánguidas e implacables. Trasnocho de cantina, guayabo de zorrero, cerveza de contrabando y fútbol de potrero.
Ahí acabó la soberanía y toda la retórica ventijuliera en dominguera manifestación de Plaza de Bolívar.
El hecho turbador e inexorable es la derrota. Apellido que Farsolandia lleva con el orgullo de la protectora cómplice del fracaso habitado por los crepúsculos de la amnesia.
El drama desgarrado mata a la esperanza. El Ejército Nacional mirará, atado por las leguleyadas de la democracia, caer la bandera tricolor enlutada por la imbecilidad de los bueyes…
Tierra amada, dime: ¿por qué no escucho el clarín enardecido en toque de combate? ¿Será porque ya suena la octava estrofa del himno nacional?
“…La Virgen sus cabellos arranca en agonía
y de su amor viuda los cuelga del ciprés.
Lamenta su esperanza que cubre losa fría…”
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